We are back


Después de mucho procrastinar en la idea, supongo que ya es hora de estar de vuelta.


Durante muchos meses me he cuestionado qué es lo que quiero y he llegado a la conclusión de que:

demasiadas cosas.


Y no todas son posibles al mismo tiempo.  

Frustrante, ¿cierto?


Sí, lo es.

El problema es que en mi intento por lograrlo - o necedad, como quieran llamarlo - he conseguido dar ciertos pasos, que aunque parezcan pequeños, han tenido resultados positivos (aunque no necesariamente los esperados).

Y es la razón por la cual me siento motivada.

O más o menos.

En realidad, hoy es el día más triste en lo que va de mi 2025 
y no sé por qué decidí que era el mejor momento para volver a mí
y escribir.

Quizás tenga que ver con el hecho de que llevo mucho tiempo huyéndole a la escritura por miedo a enfrentar mis emociones, y como hoy no he logrado controlarlas... pues las estoy dejando existir.

Literalmente.

Lejos de querer oprimirlas o disiparlas, me he permitido sentir.

¿Razón?
Ninguna.
Y todas, aparentemente.


Supongo que escribir tiene un efecto en mi diferente al de la mayoría.
Si bien el resultado es el mismo, el proceso es lo que me mata.

No es que me deprima, sino que me permite conectar con mi interior de una manera muy potente.
Como si viviera cada palabra.
A pesar de que no todas me pertenecen, porque algunas solo son prestadas.

Y otras, aunque parezcan inventadas, estoy segura de que alguien más ahí fuera las vive.


Al final, siempre me ayuda a darle un significado a todo lo que vive dentro de mi mente. 
A cada idea, 
pensamiento,
duda,
sentimiento
y todo lo que se venga.

Poner en palabras lo que está dentro de uno tiene un poder más grande del que se cree.
Es tangibilizar algo que nunca podremos tocar realmente. 
Es mucho más que darle un significado.
Es darle vida.

Y yo tengo muchas ganas de vivir infinitas aventuras.

Por eso le doy la bienvenida, nuevamente, a esta versión de mí, que permite abrirse ante la gente.

Es solo que no soy la misma. El tiempo ha pasado, y la vida me ha enseñado de-ma-siado.

Y se lo agradezco.
He crecido muchísimo, y no hablo de tamaño.
Quizás sí he ganado algunos kilos, pero no me arrepiento.

Todo ha sido consensuado. 

Pero tampoco significa que me quiera quedar de brazos cruzados.
Estoy lista para los cambios y todo lo que traen consigo.

Si algo ya procesé, asimilé y entendí es que, de manera inevitable, 
siempre siempre siempre
para empezar de nuevo, hay que aprender a soltar versiones que ya no nos competen ni nos suman.
Historias que no nos definen, o personas con las que ahora vibramos diferente.

Hay que aprender a despedirnos para recibir lo nuevo.
Ponerle fin al texto.
Y empezar a escribir el siguiente capítulo, 
o un libro desde cero.





Comentarios